lunes, 19 de diciembre de 2011

Que me cante siempre tu voz

Fue en el momento en que escuché esa melodía cuando me di cuenta de que nada iba a tener sentido si no le decía allí mismo lo mucho que la quería. Ella solo abrió mucho los ojos y me hizo una pregunta:
-¿A qué melodía te refieres?
El desconcierto duró poco, pues, cada vez que la miro, de sus ojos parecen brotar pétalos de alegría cuyas raíces hacen cosquillas en mi estómago. Esa vez no fue diferente. Constaté entonces que bromeaba, y que solo me estaba dando permiso para besarla, abrazarla, y no dejar nunca que de sus labios dejaran brotar esas palabras que se me antojaban, simplemente, música.

6 comentarios:

Annie Montauk dijo...

Qué instante de amor tan fugaz y bonito, y con una pequeña broma incluida :)

Juan Ojeda dijo...

Hermoso instante, esos momentos son la piel de la eternidad; nunca se olvidan, y son el fuego de las noches largas, la luz de las penumbras...

Muy dulce, un gigantesco abrazo desde Argentina.

Lune* dijo...

Un instante hermoso, y enmarcado de esa forma que sólo tú puedes hacerlo, Pía. Hermoso :D

Lucas Fulgi dijo...

Fiuuuu. Un momento de tensión... pero resolvió con un final feliz.
:)
¡Muy lindo, Pía!

Saludos

Adela dijo...

T.T Qué haría yo sin la música...

Las Mejores Cosas Al Amanecer dijo...

Es precioso, Pía, me encanta! Es muy bonito!

Joana