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martes, 2 de abril de 2013

Conclusiones de aquello

Hablando conmigo misma llegué a la conclusión de que todo aquello no fueron más que vueltas y vueltas que da la vida. Lecciones que debía aprender y experiencias que tenía que vivir.

-Cuando a la rutina le da pereza continuar, ocurren estas cosas. No podemos asentarnos mucho tiempo en lo mismo o no avanzaríamos. En esta vida tenemos que evolucionar, ¿entiendes?
-Sí... -Bib parecía concentrado en una lectura que debía ser muy interesante en su ordenador portátil.
-Pase lo que pase, ocurran los cambios que ocurran, tienes que quedarte siempre con lo bueno, aprender.
Sabía que el jovencito no encontraría el mismo sentido, claridad y nitidez que ella en todas esas palabras que pretendía enseñarle. Pero no se rindió.
-Tienes que quedarte solo con tres cosas, y te prometo que ya paro. ¿Me oyes, Bib?
-Sí, sí. -Y, acto seguido, levantó sus enormes y limpios ojos verdes del ordenador y atendió a su hermana mayor. Ella lo miró y deseó que todo ese potencial que había en él no desistiera nunca en salir a la luz, que nunca la vida le hiciera todo el daño por el que había tenido que pasar ella, que toda la belleza de ese pequeño y maravilloso ser humano persistiera por muchos años y, sobre todo, que fuera siempre feliz. Los empeños inconscientes por hacerle de madre no se contenían, por lo que se veía obligada a darle a menudo lecciones como aquella.
-Sé siempre coherente contigo mismo. Aprende de todo y de todos. Quédate con lo bueno. Sé siempre sincero contigo mismo y con los demás. Y, nunca, nunca, nunca, dejes de ser buena persona.
-¿No eran solo tres cosas?
-¿Y tú crees que con eso iba a ser suficiente?
Tritia besó a Bib en la frente y, grabando con cariño sus pupilas contentos en su mente, se fue a la cocina a seguir preparando la cena, con el mismo amor y dedicación de siempre.

domingo, 31 de julio de 2011

Aconseja la vieja

VOZ: ¡Niña! ¡Niña!
MADRE: ¡Déjala!
VOZ: ¡No quiero! Por su bien la estoy llamando.
MADRE: ¡Pero déjala! Ya aprenderá.
VOZ: No quiero que sea demasiado tarde cuando lo vaya a hacer, yo solo anhelo su bien.
MADRE: Si es su bien tu fin, déjala ahora y ven mucho más tarde.
VOZ: ¡No! ¡Niña!
MUCHACHA: ¿Qué?
VOZ: Que aproveches tu belleza, que solo ahora te hace bien. Que no dejes pasar tu juventud, ¡que vuela!
MUCHACHA: No vuela, no. Y sé que ahora soy joven. Pero lo soy tanto que aún me durará rato.
VOZ: ¡No! ¡Niña, no! Sal a la calle, lúcete, desea, siente la lujuria, que la puedes tener. No esperes a ser vieja, cuando tus carnes ya tensas no vayan a ser.
MADRE: ¡Deja a la niña ya!
MUCHACHA: ¿Lujuria? Inmensísimo placer, que anhelo, no sin no poder. En casa me espera mi madre cada tarde para coser y para no dejarme sola al salir, que hay mucho mal por ahí.
VOZ: ¡No, niña! No te equivoques. Aprovecha ahora tu belleza que después no la hallarás. Que jamás de nuevo la tendrás.
MADRE: Vámonos niña, a casa ya.
VOZ: ¡Te arrepentirás!

martes, 21 de junio de 2011

Ojalá rebrotara

-¿Lo ves?
-¿Qué es?
-Es poesía.
-¿Poesía? Deliras.
-No, yo no. Tú no lo ves. Mírala, descríbela.
-¿La flor?
-¡La poesía!
-No te entiendo.
-Sí, me has entendido pero no me he explicado correctamente. Mira a tu izquierda. ¿Ves los geranios rosas? Descríbelo.
-Rosas, por dentro y por fuera. Rosáceos tonos que embellecen mi primavera. Rosa fuerte y elegante. Rosa, de aquella dama andante.
-Lo haces bien. Continúa.
-Rosa, pálido y brillante. Rosa, de tal palidez que de mis ojos es hiriente.
-¡No, no y no!
-Desesperas. No, por favor. Yo solo las envidio.
-¿A ellas?
-A veces pienso que ojalá pudiera, al menos un poco, parecerme a ellas, asemejarlas.
-Tú no tienes que ser como ninguna cosa, solo tú.
-Ya, ya lo sé. Yo quiero ser yo misma pero quiero saber ser como ellas también.
-No te entiendo yo.
-Ellas tienen cosa de la que carezco. Ellas son capaces de brotar cada primavera para dar lo mejor de sí. Son hermosas, bellísimas, algo que se me está escapando, y que yo no puedo recuperar cada abril como ellas, sino que poco a poco se me esfuma. Yo me marchito sin cese, ellas rebrotan. Ellas seducen con solo ser ojeadas. Yo lo hago ahora, ¿pero quién sabe si también la próxima primavera?



Me he hecho un esguince de muñeca, así que me temo que no voy a poder escribir mucho por vuestros blogs! Un beso.

domingo, 30 de enero de 2011

Cumpleaños

-¿Qué harás si tus padres descubren que estás aquí, en Barcelona, conmigo, en lugar de en casa de una amiga pasando la noche?
-¿Qué harás tú si te descubren a ti?
Mercedes no había caído en que ella estaba en la misma situación de su amiga. Ella, Carme, era catalana, y su cumpleaños era razón de sobra como para ir a visitarla clandestinamente, aunque viniera desde muy lejos.
-Tengo miedo de que te pase algo malo por mi culpa.
-Y yo, no debí encabezonarme en venir hasta tan lejos.
-Señoritas, aquí tienen la tarta. -el camarero del establecimiento colocó un gran pastel de nata y chocolate sobre la mesa en la que ambas compartían un té.- ¡Señores y señoras que tienen el gusto de pasar esta tarde en nuestro humilde café! Tengo el placer de anunciarles que hoy celebramos aquí el cumpleaños de nuestra amiga Carme. Cantémosle todos juntos: cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseam...
-¿Qué es todo esto? -susurró Carme, atónita, a su amiga Mercedes.- No tenías que haberte molestado.
Mercedes simplemente sonreía y cantaba a su amiga esa alegre canción de cumpleaños. Y una vez hubo terminado el canto, Carme miró a Mercedes para darle las gracias, pero esta se le adelantó, levantándose:
-Gracias, muchas gracias. Y ahora, ¿quién de ustedes quiere tarta? Somos solo dos y hay tarta de sobra para ambas.


Y así fue como transcurrió el final de la tarde. Las dos amigas compartieron el gran pastel con todos los clientes que habían colaborado cantando para Carme, que no podía estar más feliz.


Para mi amiga Mercè, porque la quiero mucho. Hoy cumple un añito más. Te deseo lo mejor.
¡FELICIDADES!

domingo, 9 de enero de 2011

Javier

-Pues es que yo no vivo con mis padres. -Dije, y creo que se notó el tono triste.
-¿Ah, sí? ¿Y cómo es eso? -Su sonrisa inocente tornó en un gesto preocupado. Era la típica pregunta que todo el mundo formulaba.
-Bueno, hemos tenido bastantes problemas. -Pensé que sería una buena forma de empezar.
-Oh, vaya. Pues... Espero que todo vaya bien, de verdad. -Seguía con gesto preocupado, pero esa no era la respuesta típica que esperaba. Me sorprendió mucho que no me preguntara por los problemas en sí. ¿Acaso no quería cotillear? ¿O darse el lujo de darme ánimos conociendo mi historia? No es propio en mí quedarme sin palabras, así que respondí con un simple "gracias".
-De nada, y ya sabes que estaré aquí siempre que necesites ayuda. -Apenas nos acabábamos de conocer, pero esa sonrisa suya tan limpia ya me cautivó. Fue el principio de una agradable amistad, a pesar de ser ella tan joven y yo tan sabio.


Para Javi, mi amigo, aquí tienes tu regalo de reyes, un poco tarde.

Siento haberme ausentado tantos días. A partir de ahora pasaré menos a menudo porque empiezan las clases otra vez. Gracias por ser 38.

domingo, 19 de diciembre de 2010

No, así no

-Conozco ese bien que te adjudicas. De mí, dentro, obtengo una apacible sensación si me pienso contigo y junto a ti. Y sé, lo sé, que bueno eres y que conmigo ninguna otra cosa serías.
-Déjame ser oportuno y tenerte.
-Pero no.
-Sabes que del mal no gozo sino al contrario. Sabes que mi amor es puro como lo es blanca tu alma pura y te veo por dentro.
-Sabes bien. Igualmente sé yo que tú eres ya impuro y que mi bien se perjudicaría por tu causa.
-Mas dame una oportunidad. Haz de este bien tuyo mi bien. Otórgame tu placer y tu destino. Compartámoslos.
-No, no. El que nos une, de los caminos es el menos estrecho. Y poco de lo que nos es común encuentro.
-No, por favor. Imploro solo por un poco de ti, por mi pena lloro cada día al no poder recibir de nadie amor ya que solo estoy, y en quitando esta soledad me hallo. Quiéreme, sé mia y comprobarás cómo ya te amo.
-Me quieres mal. Por vez última te digo no. Te imploro yo que busques alguien que de lo que buscas tenga codicia, que no yo.